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Europa reguló mientras Estados Unidos y China construían

Europa sí tiene un problema de escala, capital y fragmentación. Pero afirmar que Europa solo regula mientras Estados Unidos y China innovan es demasiado simple. La evidencia respalda un diagnóstico más estrecho y útil.

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Una composición editorial de Libertax sobre Europa reguló mientras Estados Unidos y China construían.

CLAVES DEL ANÁLISIS

PUNTO CLAVE 01La evidencia más fuerte contra Europa se refiere a escala y fragmentación, no a ausencia de innovación. Brechas de financiación y barreras internas dificultan el crecimiento incluso cuando investigación y tecnología son fuertes.
PUNTO CLAVE 02Estados Unidos y China no operan sistemas de innovación laissez-faire. Ambos combinan empresa privada con regulación, política comercial, controles de seguridad y política industrial.
PUNTO CLAVE 03La posición europea es comprobable, no predeterminada. Profundidad de capital, barreras del mercado interior, productividad, adopción digital y crecimiento de scale-ups mostrarán si las reformas recientes cambian la trayectoria.

«Europa reguló mientras Estados Unidos y China construían» es una frase potente.

Como diagnóstico económico completo, es incorrecta.

Europa sí tiene problemas documentados de fragmentación, growth capital y capacidad de escalar empresas. Estados Unidos dispone de mercados de capitales más profundos y un historial más fuerte de creación de gigantes tecnológicos. China ha construido una capacidad industrial extraordinaria y ha entrado en el top diez mundial del ranking de innovación de WIPO.

Pero Europa contiene también varias de las economías más innovadoras del mundo, industrias de primer nivel y elevada adopción de tecnologías digitales avanzadas.

La pregunta útil no es, por tanto, si Europa construye.

Es por qué convierte con menor eficiencia su talento, ahorro, investigación y gran mercado en escala global en sectores importantes.

Tres ideas clave

  • La evidencia más fuerte contra Europa se refiere a escala y fragmentación, no a ausencia de innovación. Brechas de financiación y barreras internas dificultan el crecimiento incluso cuando investigación y tecnología son fuertes.
  • Estados Unidos y China no operan sistemas de innovación laissez-faire. Ambos combinan empresa privada con regulación, política comercial, controles de seguridad y política industrial.
  • La posición europea es comprobable, no predeterminada. Profundidad de capital, barreras del mercado interior, productividad, adopción digital y crecimiento de scale-ups mostrarán si las reformas recientes cambian la trayectoria.

La evidencia a favor de la tesis provocadora

El Banco Europeo de Inversiones ha documentado varias fricciones estructurales.

Su Investment Report 2024/25 encontró que el 74% de las empresas innovadoras de la UE consideraba las inconsistencias regulatorias una barrera para expandirse. La misma investigación estimó costes de cumplimiento regulatorio alrededor del 1,8% de la facturación total y del 2,5% para pymes.

El trabajo del EIB sobre scale-ups europeas identifica un problema de capital todavía más claro.

Alrededor de los diez años de vida, las scale-ups europeas habían captado aproximadamente la mitad del capital de compañías comparables del ecosistema de San Francisco. El EIB describe además una inversión de venture capital estadounidense varias veces superior a la europea y resalta el papel inusualmente grande de inversores extranjeros en las rondas europeas de mayor tamaño.

Estos hechos respaldan una tesis real:

una empresa europea puede innovar con éxito y aun así encontrar un camino más difícil desde la invención hasta la escala global.

La fragmentación interna importa

La UE es jurídicamente un mercado único.

Para las empresas no siempre funciona como un único entorno operativo.

El Investment Report 2025/26 del EIB encontró que el 62% de las empresas europeas declaraba dificultades para exportar a otros países de la UE debido a reglas fragmentadas.

Es económicamente relevante.

Una compañía estadounidense puede crecer dentro de un gran mercado doméstico antes de encontrarse con un sistema jurídico extranjero. Una empresa europea puede afrontar diferencias de idioma, empleo, fiscalidad, derecho societario, consumo y regulación mucho antes en su trayectoria.

El problema no es que Europa carezca de mercado.

Es que integrar operativamente partes del mercado puede ser caro.

La evidencia contra la caricatura

La frase se vuelve engañosa cuando implica que Europa no construye ni adopta tecnología.

El Global Innovation Index 2025 de WIPO situó varias economías europeas entre las diez primeras del mundo. Suiza y Suecia ocupaban los dos primeros lugares y Reino Unido, Finlandia, Países Bajos y Dinamarca estaban también en ese grupo.

China entró en el top diez global y Estados Unidos continuó entre las economías mejor clasificadas.

La evidencia empresarial más reciente del EIB complica asimismo la idea de que Europa simplemente va retrasada en adopción digital.

Su encuesta de 2025 mostró adopción de tecnologías digitales avanzadas en niveles ampliamente similares entre compañías de la UE y EEUU, y el uso de GenAI era también cercano.

El problema europeo no puede describirse adecuadamente como rechazo tecnológico.

Interpretación: el mecanismo de conversión es más débil que los inputs

Europa posee muchos inputs asociados con innovación:

trabajadores formados, centros de investigación, grandes bolsas de ahorro, capacidad industrial sofisticada y un enorme mercado de consumo.

La debilidad aparece con más fuerza en la conversión:

investigación → comercialización → growth capital → expansión transfronteriza → compañía global.

Si la financiación es menos profunda, expandirse dentro del mercado es administrativamente más caro y las compañías necesitan antes a grandes inversores extranjeros, empresas exitosas pueden migrar económicamente aunque investigación y founders fueran originalmente europeos.

Eso produce la impresión de que Europa «inventó pero otro construyó».

Estados Unidos y China también regulan

El contraste no debería formularse así:

Europa = regulación
Estados Unidos/China = libertad para construir.

Estados Unidos utiliza export controls, restricciones de outbound investment, aranceles, subsidios y screening de seguridad nacional.

China utiliza política industrial, export controls, controles de inversión y una fuerte dirección estatal en sectores estratégicos.

La diferencia no es la existencia o ausencia de intervención pública.

Las preguntas relevantes son qué persigue esa intervención, cuán predecible es, qué tamaño tiene el mercado doméstico, cómo se moviliza el capital y si las compañías pueden continuar escalando dentro del sistema.

La mejor objeción

Europa puede estar corrigiendo ya parte del problema.

Desde el Informe Draghi, la agenda de la UE se ha desplazado hacia competitividad, simplificación, mercados de capitales más profundos y mayor facilidad para escalar.

Datos recientes del EIB muestran también que las empresas europeas pueden adoptar rápidamente nuevas tecnologías: la brecha de adopción de IA frente a firmas estadounidenses era en 2025 mucho menor de lo que sugerían comparaciones anteriores.

Sería, por tanto, intelectualmente débil congelar el análisis en el punto más pesimista y declarar inevitable la decadencia.

Una tesis seria debe especificar qué evidencia demostraría que estaba equivocada.

Escenarios, no predicciones

Con convergencia europea, disminuyen barreras internas, se profundizan los mercados de capitales y más compañías exitosas financian su crecimiento tardío sin desplazar su centro económico.

Con desventaja persistente de escala, Europa sigue siendo fuerte en investigación y determinadas industrias, pero continúa perdiendo una proporción excesiva de empresas de alto crecimiento, financiación y exits hacia ecosistemas extranjeros más profundos.

Con divergencia sectorial, Europa lidera determinados nichos industriales, energéticos, sanitarios o de ingeniería mientras Estados Unidos y China mantienen mayores ventajas de escala en otras tecnologías estratégicas.

Los triggers observables son financiación late-stage, tamaño de fondos VC, costes de expansión transfronteriza, IPOs, adquisiciones, productividad, energía y número de firmas europeas que alcanzan escala global.

Consecuencias prácticas

Para un founder, la pregunta no es si Europa es «buena» o «mala».

Es dónde necesita estar la empresa para su siguiente fase.

Un negocio intensivo en investigación puede beneficiarse del talento o de programas europeos. Una compañía preparando una gran ronda puede valorar más la profundidad del capital. Un fabricante puede priorizar energía, supply chains y subsidios. Una actividad regulada puede valorar la previsibilidad jurídica por encima de la velocidad.

La estructura corporativa debería seguir esa economía.

Un founder europeo no necesita rechazar Europa para construir globalmente.

Pero no debería confundir la existencia formal del mercado único con la ausencia de fricción para escalar.

La pregunta jurisdiccional útil siempre es concreta:

¿dónde puede esta compañía específica captar capital, contratar, vender, gobernarse y cumplir de forma más eficaz en su fase actual?

Fuentes

Disclaimer

Este Insight ofrece análisis económico, empresarial y de política general. No constituye asesoramiento de inversión, jurídico, fiscal ni regulatorio. Las comparaciones entre regiones dependen fuertemente del sector, fase empresarial, periodo y metodología, y los datos relevantes deben actualizarse antes de decisiones importantes de inversión o jurisdicción.