TAX COMPETITION · GLOBAL TAX ORDERINS-20260430-01

Los próximos cinco años de competencia fiscal

Pillar Two estrecha algunas formas de competencia por tipos bajos para grandes grupos multinacionales, pero no elimina la competencia entre jurisdicciones. Cambia los márgenes en los que compiten.

Visualización editorial de Libertax para «Los próximos cinco años de competencia fiscal»
Una composición editorial de Libertax sobre Los próximos cinco años de competencia fiscal.

CLAVES DEL ANÁLISIS

PUNTO CLAVE 01Pillar Two estrecha un margen; no elimina la competencia. El mínimo del 15% se aplica a grupos multinacionales dentro de su ámbito, generalmente por encima de 750 millones de euros de ingresos, no a toda empresa del mundo.
PUNTO CLAVE 02La competencia puede migrar del tipo hacia los inputs. Incentivos vinculados a sustancia, migración cualificada, I+D, energía, mercados de capitales y calidad de ejecución ganan importancia relativa cuando la competencia pura por tipos se restringe.
PUNTO CLAVE 03La siguiente fase será desigual. Domestic top-up taxes, safe harbours, incentivos locales y decisiones políticas impiden esperar que todas las jurisdicciones converjan en un modelo idéntico.

Es poco probable que la competencia fiscal desaparezca durante los próximos cinco años. Es más probable que cambie de forma.

El Global Minimum Tax ha hecho más difícil una parte importante del modelo anterior para grandes grupos multinacionales: competir principalmente mediante tipos efectivos de Corporate Tax muy bajos. Pero el propio marco vigente en 2026 demuestra por qué «el final de la competencia fiscal» es demasiado simple. Las jurisdicciones siguen compitiendo por inversión real, personas, sedes, investigación, financiación y centros de decisión. Las herramientas pueden desplazarse desde el tipo nominal hacia incentivos cualificados, talento, inmigración, energía, regulación, acceso a capital y certeza administrativa.

Este es un ensayo de escenarios, no la afirmación de que exista una trayectoria predeterminada. La base factual es 2026; el periodo hasta 2031 debe leerse como escenarios con señales observables.

Tres ideas clave

  • Pillar Two estrecha un margen; no elimina la competencia. El mínimo del 15% se aplica a grupos multinacionales dentro de su ámbito, generalmente por encima de 750 millones de euros de ingresos, no a toda empresa del mundo.
  • La competencia puede migrar del tipo hacia los inputs. Incentivos vinculados a sustancia, migración cualificada, I+D, energía, mercados de capitales y calidad de ejecución ganan importancia relativa cuando la competencia pura por tipos se restringe.
  • La siguiente fase será desigual. Domestic top-up taxes, safe harbours, incentivos locales y decisiones políticas impiden esperar que todas las jurisdicciones converjan en un modelo idéntico.

La base de 2026: un mínimo real con ámbito definido

La arquitectura Pillar Two de la OCDE opera ya mediante un conjunto cada vez más detallado de reglas. En términos generales, el Global Minimum Tax persigue un nivel efectivo mínimo del 15% para grupos multinacionales dentro del ámbito, con el umbral de 750 millones de euros de ingresos como elemento central.

Esto importa porque modifica la economía de localizar beneficios sometidos a baja tributación en grandes multinacionales.

No significa que todas las empresas estén sujetas a un tipo universal del 15%. Tampoco que cada jurisdicción haya implementado las reglas de forma idéntica o en el mismo calendario.

En mayo de 2026, el Central Record de la OCDE mostraba decenas de jurisdicciones cuya IIR o domestic minimum top-up tax había completado el proceso transitorio de cualificación. La implantación es, por tanto, material, pero institucionalmente diversa.

El paquete Side-by-Side de 2026 demuestra que el sistema sigue evolucionando

En enero de 2026, el Inclusive Framework acordó un paquete «Side-by-Side». Incluyó simplificaciones, safe harbours y un nuevo tratamiento para determinados incentivos fiscales basados en sustancia, preservando a la vez el papel de los qualified domestic minimum top-up taxes.

Esto es importante para el futuro de la competencia fiscal.

Si el marco internacional distingue entre incentivos conectados con sustancia real y resultados de baja tributación pura, los gobiernos tienen incentivos para rediseñar sus herramientas competitivas y no simplemente abandonar la competencia.

La pregunta política se desplaza desde:

«¿Cuánto podemos aproximar el Corporate Tax a cero?»

hacia:

«¿Qué paquete puede atraer inversión genuina sin generar un top-up tax en otro lugar o incumplir las reglas aplicables?»

Es un juego competitivo distinto.

Cinco márgenes que pueden ganar importancia

1. I+D e incentivos vinculados a sustancia

Créditos fiscales e incentivos basados en gasto pueden influir sobre dónde se realiza investigación e inversión real. El tratamiento que el paquete OCDE de 2026 da a determinados incentivos basados en sustancia hace especialmente relevante este margen.

El riesgo es evidente: un gobierno puede desperdiciar dinero público subvencionando actividad que habría ocurrido igualmente. Un incentivo no se convierte automáticamente en buena política porque sea compatible con Pillar Two.

2. Talento y regímenes de residencia

Si fundadores, ingenieros, investigadores y ejecutivos móviles influyen sobre dónde crecen las empresas, los países pueden competir mediante rapidez migratoria, regímenes personales, acceso familiar y previsibilidad de las normas de residencia.

Es una forma políticamente sensible de competencia porque los regímenes preferenciales pueden generar percepción de desigualdad entre recién llegados y residentes existentes.

3. Energía, infraestructura y coste operativo

En manufactura, centros de datos, logística y actividad intensiva en energía, el impuesto puede ser una sola línea dentro de un modelo de localización mucho mayor. Energía fiable, acceso a red, puertos, infraestructura digital y suelo pueden dominar una diferencia pequeña de Corporate Tax.

Una jurisdicción incapaz de suministrar los inputs físicos de una industria no puede compensarlo indefinidamente con un titular fiscal.

4. Capital e infraestructura jurídica

Mercados de capital profundos, tribunales previsibles, Derecho societario, mecanismos de reestructuración y acceso a financiación pueden atraer actividad empresarial incluso con una fiscalidad nominal mayor.

Por eso la competencia fiscal no puede separarse de la competencia institucional.

5. Certeza administrativa

Rapidez y previsibilidad son activos económicos. Un tipo nominal menor puede quedar anulado por licencias inciertas, rulings lentos, interpretación inestable o fricción repetida de compliance.

Cuando las diferencias de tipos se estrechan para grandes grupos, aumenta el valor de saber qué significan las reglas y poder ejecutarlas.

La mejor objeción: la coordinación puede extenderse más allá del tipo

Existe una objeción fuerte a la tesis de que «la competencia simplemente se mueve».

Los gobiernos pueden coordinar no solo tipos, sino bases imponibles, reporting, controles de subvenciones, state aid, beneficiario efectivo y antiabuso. La presión política también puede dirigirse contra regímenes preferenciales de residencia o incentivos sectoriales. Si la coordinación se amplía lo suficiente, el espacio de diferenciación puede estrecharse simultáneamente en varias dimensiones.

Es posible.

Existe además una segunda objeción: competir mediante subvenciones puede ser peor que competir mediante tipos. Un tipo bajo transparente se aplica ampliamente; un incentivo negociado puede favorecer incumbentes, industrias políticamente seleccionadas o empresas con capacidad para capturarlo.

La futura forma de competencia no es automáticamente más eficiente ni más liberal.

Tres escenarios hasta 2031

Son escenarios, no predicciones.

Escenario A — La competencia migra hacia actividad real

Señal: Pillar Two conserva una implantación ampliamente estable y los incentivos basados en sustancia siguen siendo utilizables.

Las jurisdicciones compiten más por payroll, investigación, inversión física, funciones de headquarters y talento altamente cualificado. El tipo nominal pesa menos para grandes grupos; infraestructura e incentivos concretos, más.

Escenario B — La coordinación se amplía

Señal: crece el consenso político para limitar no solo tipos bajos, sino también incentivos preferenciales y regímenes para personas móviles.

El rango de diferenciación fiscal se estrecha. La competencia se desplaza hacia variables no fiscales: energía, regulación, capital, calidad institucional y estilo de vida.

Escenario C — Un orden fiscal más fragmentado

Señal: grandes economías operan cada vez más mediante sistemas mínimos paralelos, safe harbours o enfoques domésticos en vez de una arquitectura completamente convergente.

No sería un regreso al viejo offshore. Sería un entorno más complejo donde los grandes grupos modelizan varios sistemas superpuestos de tributación mínima e incentivos.

Los Estados pequeños no ganan automáticamente la nueva competencia

Una jurisdicción compacta puede legislar con rapidez y ofrecer acceso administrativo. Puede ser valioso.

Pero el tamaño pequeño limita también pools laborales, sistemas energéticos, mercados domésticos de capital y profundidad administrativa. Un país federal grande puede generar potente competencia entre estados o ciudades y mantener infraestructura de escala nacional. Un mercado abierto puede volver viable a un país pequeño; uno pequeño y cerrado puede sufrir seriamente la falta de escala.

De nuevo, las variables deben permanecer separadas: tamaño, descentralización, apertura y salida.

La competencia premiará cada vez más el paquete y menos el eslogan.

Qué observar en vez de adivinar

Los próximos cinco años deben seguirse a través de cambios observables y no de predicciones ideológicas.

Hay que observar cuántas jurisdicciones mantienen qualified domestic minimum top-up taxes. Cómo trata la OCDE los incentivos basados en sustancia. Si los países rediseñan créditos de I+D e inversión. La política alrededor de regímenes preferenciales para talento entrante. Si las reformas de capitales, energía y licensing ganan peso en las estrategias de competitividad. Y si las grandes economías convergen o construyen arquitecturas fiscales paralelas.

El error más probable es asumir que la competencia fiscal «ganó» o «terminó».

La competencia entre jurisdicciones es más amplia que un tipo de Corporate Tax. Cuando se cierra un margen, cambia el valor de los restantes.

Los próximos cinco años mostrarán hacia dónde migra esa competencia.

Fuentes

Aviso

Este artículo separa una base factual de 2026 de escenarios hasta 2031. Los escenarios son análisis general de política, no predicciones ni asesoramiento fiscal. Los resultados de Pillar Two dependen del ámbito del grupo, implementación por jurisdicción y cambios posteriores de la OCDE y del Derecho doméstico. Las reglas vigentes deben verificarse antes de una transacción o decisión de localización.